
El miércoles 4 de noviembre celebramos una Eucaristía para conmemorar el 245 aniversario del nacimiento de la Madre María Ràfols, junto el padre Juan Bonal, de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, a la que pertenece el Hospital La Salud.
La celebración tuvo lugar en la capilla de la Comunidad y contó con la participación del equipo de Pastoral. La Hna. Pilar Samanes, directora del centro, abrió el acto recordando la figura de la Madre Ráfols como referente de entrega, compromiso y servicio para todos. Asimismo, dedicó unas palabras de agradecimiento a los compañeros que este año finalizan su trayectoria profesional.
Las lecturas estuvieron a cargo de María Eugenia, en representación del Hospital; Andrés, por parte del equipo de Pastoral, y la Hna. Enriqueta Alberola, en representación de la Comunidad de Hermanas de la Caridad de Santa Ana.
La Eucaristía fue también una ocasión especial para rendir homenaje a los compañeros que este año ponen fin a su vida laboral e inician una nueva etapa de merecido descanso. Durante estos años han sido ejemplo de dedicación, compromiso y cariño hacia el Hospital y las personas que forman parte de él.
En este reconocimiento estuvieron presentes Antonio Ramírez, Rosina Bustos, Alicia Arcacil, Conchín González, Julia Alférez y M.ª José Jabolyas. Aunque algunos compañeros no pudieron acompañarnos por motivos profesionales, todos estuvieron presentes en nuestro recuerdo y agradecimiento.
Cada 5 de noviembre recordamos el nacimiento de María Ráfols Bruna, una mujer cuya vida estuvo marcada por la fe y la entrega a los más necesitados.
Nacida en Vilafranca del Penedès (Barcelona) en 1781, llegó a Zaragoza en 1804 junto al padre Juan Bonal para atender el Hospital de Nuestra Señora de Gracia. Allí cuidó de enfermos, personas vulnerables y niños abandonados.
Durante los Sitios de Zaragoza permaneció junto a los heridos, afrontando bombardeos, hambre y epidemias. Más tarde dedicó sus esfuerzos a la atención de los niños expósitos. Ni la prisión ni las dificultades de su tiempo consiguieron apartarla de su vocación.
Falleció en Zaragoza en 1853 y fue proclamada beata por san Juan Pablo II el 16 de octubre de 1994, quien resumió su espiritualidad con una expresión que define toda su trayectoria: «Contemplativa en la acción». La Madre Ráfols, un legado de entrega y caridad que sigue inspirando al Hospital La Salud
Su figura continúa siendo un referente para la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y para todas las personas que forman parte del Hospital La Salud. Los valores que guiaron su vida , la caridad, la hospitalidad, la entrega y la atención a quienes más lo necesitan, siguen presentes en la identidad y en el trabajo cotidiano del centro.
La conmemoración de su nacimiento nos invita a mirar nuestros orígenes y a reconocer que la vocación de cuidar se construye también a través de pequeños gestos, de la cercanía con los pacientes y sus familias y del compromiso de cada profesional en su labor diaria.
Por eso, esta celebración ha tenido también un significado especial al coincidir con el reconocimiento a los compañeros que finalizan su etapa laboral. Personas que, durante años, han contribuido con su esfuerzo y dedicación a mantener vivos estos valores y a hacer del Hospital La Salud un lugar de cuidado y acompañamiento.
Su trayectoria forma parte de nuestra historia y merece todo nuestro agradecimiento. Porque el espíritu de la Madre Ráfols no pertenece únicamente al pasado: sigue vivo en cada persona que entiende el cuidado como una forma de servir a los demás.