

El salón de actos del Hospital La Salud se convirtió ayer en el escenario de una necesaria actualización científica y asistencial. Bajo el título “Un enemigo poderoso bajo una falsa apariencia de benignidad”, el Dr. Juan Mollar, especialista del Servicio de Medicina Preventiva, lideró una sesión clínica que ha marcado un punto de inflexión en la percepción interna del Virus Respiratorio Sincitial (VRS). La tesis central fue clara: el VRS ha dejado de ser una patología relegada a la pediatría para revelarse como una amenaza crítica en la población adulta y senior.
Lo que definió la jornada no fue solo la calidad técnica de la exposición, sino el sólido respaldo de los diferentes servicios del hospital. En las primeras filas, arropando la sesión, se encontraban figuras fundamentales de nuestra estructura médica: la Dra. Conchita, desde el área de Epidemiología; el Dr. Jacobo Llavata, responsable del Servicio de Urgencias; y la Dra. Carmen Mora, junto a un nutrido grupo de especialistas y compañeros del centro.
Esta presencia conjunta no fue una mera formalidad. Subrayó un mensaje de unidad asistencial: el VRS es un desafío transversal. Desde la vigilancia de datos que realiza Epidemiología hasta la primera línea de choque en la puerta de Urgencias, el hospital actúa como un engranaje coordinado. La colaboración entre servicios es, hoy más que nunca, la llave para reducir el infradiagnóstico y mejorar el pronóstico de los pacientes.

El Dr. Mollar fue contundente al presentar la radiografía del virus en este 2026. Los datos desmienten esa “falsa benignidad” que históricamente se le ha atribuido en adultos:
1. Una transmisibilidad silenciosa: El VRS es casi tres veces más infectivo que la gripe estacional. Esta capacidad de propagación explica las intensas oleadas de presión asistencial que sufren los hospitales durante los meses de invierno.
2. La vulnerabilidad por edad: El riesgo de hospitalización en mayores de 75 años es seis veces superior al de la población general. El virus no solo infecta, sino que descompensa de forma agresiva el organismo de nuestros mayores.
3. El impacto en pacientes crónicos: Uno de los puntos más reveladores fue la conexión directa entre el VRS y la salud cardiovascular. El Dr. Mollar señaló que el 5,4% de los ingresos por insuficiencia cardíaca tienen su origen en una infección por este virus, que además actúa como un potente desencadenante de crisis graves en pacientes con EPOC y asma.
A pesar de la dureza de los datos, la sesión concluyó con una nota de firme esperanza. Estamos viviendo una auténtica revolución en la prevención. Gracias a la llegada de vacunas de última generación y nuevos anticuerpos monoclonales, como el Clesrovimab, el escenario ha cambiado radicalmente.