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Varices

Las varices de piernas son la patología más frecuente de las enfermedades del sistema venoso. 

En algunos casos son sólo un pequeño problema estético, pero en otros pueden comportar síntomas de gravedad variable (dolor de piernas, pesadez, cansancio, calambres, picor…) y determinadas complicaciones: flebitis, úlceras en las piernas o hemorragias (por rotura de las varices). Estas complicaciones pueden generalmente evitarse con un tratamiento a tiempo.

ECO-DOPPLER

 


 

Para poder determinar con precisión cuál es el problema de una persona en concreto es necesario llevar a cabo un diagnóstico personalizado y fiable. La ecografía Doppler es un método no invasivo, completamente indoloro, y que nos proporciona una información amplia y exacta del árbol vascular de los miembros inferiores. Esto nos permite trazar un mapa tridimensional de las conexiones venosas de cada extremidad para poder decidir cuál es el tratamiento más adecuado para cada persona, y planificarlo con exactitud.

CIRUGÍA DE VARICES

 


 

Se practica en algunos casos, especialmente si presentas unas varices, que por su localización o forma anatómica, no permiten el uso de técnicas más modernas. 

 

  • Safenectomía interna: la más clásica de todas, su nombre significa “extirpar la vena safena interna”. Precisa de una incisión en la ingle, para buscar la desembocadura de la misma en la Vena Femoral Común (que es el lugar donde con mayor frecuencia se inicia el fracaso valvular que da origen a estas varices), cerrarla y separarla, y otra pequeña incisión para acceder a la misma vena safena interna a nivel del tobillo o de la rodilla (a veces pueden ser necesarias algunas otras pequeñas incisiones intermedias). A través de la vena se introduce un pequeño dispositivo que nos ayudará a extraerla. Generalmente esta técnica quirúrgica se realiza bajo anestesia general o anestesia raquídea, y muchas veces requiere de una noche de ingreso en el hospital. Leer más.
  • C.H.I.V.A. (Cura Conservadora y Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa de forma Ambulatoria): el procedimiento consiste en marcar mediante una ecografía (ECO-Doppler) con un rotulador sobre la piel los puntos sobre los que el cirujano necesita actuar y así posteriormente, generalmente bajo anestesia local, cerrar las venas en los puntos donde hay válvulas defectuosas, provocando que la sangre busque otros caminos que sí funcionen correctamente. Sería como cerrar algunos de los posibles caminos de un laberinto para dejar solamente una salida fácil de alcanzar. Sin embargo, la vena dilatada no se extrae. Esto hace que la intervención sea menos agresiva y se pueda llevar a cabo sin ingreso hospitalario, y con un período de recuperación mucho más corto.
  • Flebectomías o Microcirugía de Müller: es una técnica quirúrgica muy sencilla y poco invasiva que permite extirpar ramas varicosas colaterales y pequeñas varices aisladas (varices reticulares) mediante incisiones minúsculas (2 ó 3mm). Para pequeñas varices aisladas se puede llevar a cabo con anestesia local y de forma ambulatoria, o bien se puede emplear como complemento de cualquiera de las otras técnicas (safenectomía, C.H.I.V.A., laser / radiofrecuencia…) para eliminar las ramas colaterales. A lo largo de la vena en cuestión se practican a intervalos regulares (cada 3-5 cm, aproximadamente) estas minúsculas incisiones y a través de ellas se puede “pescar” la variz y ligarla (ocluirla) o extraerla. Las incisiones son tan pequeñas que muchas veces ni siquiera precisan puntos de sutura para cerrarlas. 

ESCLEROSIS O ESCLEROTERAPIA

 


 

Consiste en la inyección de una sustancia en el interior de una vena para causar la inflamación de su pared. 

Esta inflamación, ayudada por la compresión de las medias elásticas, provocará que las paredes se adhieran y la vena quede cerrada y desaparezca. Leer más.

TÉCNICAS MÍNIMAMENTE INVASIVAS

 


 

Se trata de técnicas mucho menos invasivas, lo cual repercute en una mayor comodidad para el paciente, un riesgo mucho menor (todavía) y una reincorporación a su actividad habitual prácticamente inmediata.

  • Ablación por láser o Radiofrecuencia: consiste en introducir un catéter (es una especie de largo y fino tubito de plástico) en la vena a través de una punción o una pequeña incisión, bien a nivel del tobillo, bien junto a la rodilla (esto no es muy diferente a insertar una simple vía para colocar un gotero, de hecho); subimos el catéter por dentro de la vena hasta poco antes de la desembocadura de la vena safena interna en la vena femoral (en la ingle, que es donde con mayor frecuencia se ha originado este problema); y a través de la punta de este catéter emitimos calor, de manera que “quemamos” (de forma controlada, lógicamente) la vena desde dentro, provocando que se encoja, se contraiga y se cierre. A medida que vamos retirando el catéter hacia abajo vamos “sellando” la vena desde el interior. La única diferencia entre ambas técnicas es si la fuente a través de la cual llevamos el calor a la vena es el láser (energía lumínica) o es la radiofrecuencia (energía electromagnética).
    El procedimiento puede llevarse a cabo mediante anestesia local en la mayor parte de los casos, acompañado en caso de necesidad por un poco de sedación superficial. Esta anestesia la aplicamos diluida en mucho líquido con el cual envolvemos toda la vena para que actúe a la vez de “colchón”, absorbiendo el exceso de calor y así impidiendo que dañe alguna estructura vecina. Es ambulatorio, de modo que al cabo de una hora el paciente puede ya estar caminando (con la media compresiva puesta) y marcharse a su casa sin necesidad de hospitalización ni de reposo, regresando a sus actividades cotidianas el mismo día en la mayor parte de los casos. 
  • Ablación mediante Venaseal®: es el más moderno de los tratamientos de varices en estos momentos. De una forma similar al método anterior, introducimos un catéter (un tubito largo y fino) en la vena a través de una punción o una pequeña incisión, bien a nivel del tobillo, bien junto a la rodilla (con el auxilio del ecógrafo) y subimos por dentro de la vena el catéter hasta poco antes de la desembocadura de la vena safena interna en la vena femoral (en la ingle).
    A continuación, a través de un mecanismo de control muy preciso vamos liberando un pegamento de alto poder adhesivo en el interior de la vena (cianoacrilato, pero de formulación especial para su uso endovenoso). Este cianoacrilato provocará no solamente que las paredes de la variz se adhieran, sino también las dañará para provocar que acaben reconvirtiéndose en una cicatriz que eventualmente se reabsorberá con el tiempo. La etapa post-procedimiento es generalmente muy llevadera, sin necesidad siquiera de medias compresivas, y reincorporación inmediata a las actividades habituales. Leer más.

Hay que tener en cuenta que no todos los métodos descritos pueden aplicarse a todos los pacientes. el estudio previo minucioso mediante eco-doppler permite caracterizar exactamente la anatomía de las varices de cada caso en particular, y en base a ello personalizar el tratamiento más adecuado para cada caso.

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