
Salir de la piscina con los ojos rojos es bastante habitual, especialmente después de pasar mucho tiempo en el agua. La duda aparece cuando las molestias continúan: ¿es una simple irritación por el cloro o puede haber una infección?
La relación entre conjuntivitis y piscina tiene varias explicaciones. El propio cloro puede irritar la superficie ocular, pero determinados virus y bacterias también pueden provocar conjuntivitis.
La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, la fina membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Puede tener origen vírico, bacteriano, alérgico o irritativo.
En la piscina, el enrojecimiento ocular puede aparecer simplemente por el contacto con el cloro y otros compuestos presentes en el agua. En estos casos hablamos de irritación química y no necesariamente de una infección.
También existe la posibilidad de una conjuntivitis infecciosa. Algunos microorganismos pueden transmitirse con facilidad, especialmente cuando se comparten toallas u otros objetos personales o se llevan las manos contaminadas a los ojos.
La presencia de secreciones, el empeoramiento progresivo o unas molestias que continúan después de salir del agua merecen especial atención.
Los niños son especialmente propensos a las molestias oculares durante el verano. Pasan mucho tiempo dentro del agua, se frotan los ojos con frecuencia y tienen más facilidad para compartir toallas, gafas u otros objetos.

Habitualmente, los primeros signos pueden incluir:
Cuando los padres se preguntan cómo empieza la conjuntivitis en niños, conviene observar especialmente la evolución.
Te interesa esta información → cómo prevenir la conjuntivitis.
La combinación conjuntivitis y piscina requiere observar qué ocurre durante las horas posteriores al baño.
La intensidad, duración y tipo de síntomas ayudan a determinar si es conveniente solicitar atención médica.
Conoce nuestra → Unidad de Oftalmología Infantil.
Consulta si aparece dolor ocular, sensibilidad intensa a la luz, alteraciones de la visión, secreción abundante o inflamación considerable. Si utilizas lentillas, suspende su uso ante síntomas compatibles con una infección.
En La Salud Hospital, la Unidad de Oftalmología ofrece diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan al ojo y al sistema visual.
Estas son algunas precauciones sencillas que conviene seguir.
Por tanto, cuando hablamos de qué no hacer con conjuntivitis, una regla sencilla es evitar cualquier práctica que irrite el ojo, dificulte su recuperación o pueda transmitir una posible infección.
La prevención empieza antes de entrar al agua. Unas medidas sencillas reducen la irritación ocular y la exposición a microorganismos, especialmente cuando los niños pasan muchas horas en la piscina:
Un enrojecimiento leve que aparece justo después del baño y desaparece progresivamente suele ser compatible con irritación. Cuando las molestias continúan, aparecen secreciones o el cuadro empeora, conviene averiguar qué está ocurriendo.
Especialmente en los más pequeños, conocer cómo empieza la conjuntivitis en niños permite identificar cambios y consultar antes si aparecen signos preocupantes.
Ante dolor ocular, fotofobia, problemas de visión, inflamación intensa o síntomas persistentes, es recomendable acudir a un profesional. Y mientras exista sospecha de infección, recordar qué no hacer con conjuntivitis ayuda a proteger tanto al paciente como a quienes le rodean.
Si tienes dudas sobre tus síntomas o los de tu hijo, puedes consultar con el equipo de Oftalmología de La Salud Hospital para recibir una valoración adecuada.