
La bronquiolitis en bebés es una infección respiratoria muy frecuente durante los primeros años de vida, especialmente en menores de 12 meses.
Muchas veces empieza como un simple catarro: aparecen mocos, algo de tos y, en ocasiones, fiebre. Sin embargo, al cabo de unos días la respiración puede volverse más rápida y costosa.
Para los padres, la principal duda suele ser cómo saber si mi bebé tiene bronquiolitis y, sobre todo, cuándo los síntomas requieren una valoración médica.
La bronquiolitis es una infección que afecta a los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. Al inflamarse y acumular mucosidad, el paso del aire se hace más difícil.
El virus respiratorio sincitial (VRS) es su causa más frecuente, aunque otros virus respiratorios también pueden provocarla. La infección afecta principalmente a menores de dos años y suele ser más delicada durante los primeros meses de vida.
La bronquiolitis aguda en el bebé acostumbra a comenzar con síntomas similares a un resfriado y después puede evolucionar hacia tos más intensa, respiración rápida o dificultad respiratoria. La mayoría de los casos evolucionan favorablemente con cuidados y vigilancia en casa.
El VRS circula especialmente durante los meses fríos y se transmite con facilidad mediante las gotículas respiratorias y el contacto con superficies contaminadas.
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Los síntomas de bronquiolitis en el bebé suelen aparecer de forma progresiva. Durante los primeros días puede resultar difícil distinguirla de un catarro, por lo que conviene prestar atención a su evolución.
Lo habitual es que el bebé comience con mucosidad nasal, estornudos y tos. También puede presentar fiebre, aunque esta puede ser baja e incluso estar ausente.
Después de uno o varios días, la tos puede hacerse más intensa. Algunos bebés empiezan a respirar más deprisa, presentan sibilancias, un sonido parecido a un silbido, o hacen un esfuerzo mayor para tomar aire.
Estos son algunos de los síntomas de bronquiolitis en el bebé que conviene vigilar:
Si te preguntas cómo saber si mi bebé tiene bronquiolitis, fíjate especialmente en el cambio respecto a un catarro habitual: el aumento del esfuerzo respiratorio y las dificultades para alimentarse son dos señales importantes.
La intensidad de los síntomas puede variar bastante entre bebés. Más que centrarse únicamente en la tos o los mocos, resulta útil observar cómo está respirando el pequeño, cuánto consigue comer y cómo se comporta.
La siguiente tabla puede servir como orientación rápida:
| Qué observas | Qué hacer |
|---|---|
| Mocos y tos, pero respira con normalidad y come bien | Vigilar su evolución y seguir los cuidados indicados |
| Respira más rápido, come bastante menos o está muy irritable | Consultar con el pediatra |
| Se le marcan las costillas o hace mucho esfuerzo para respirar | Acudir a Urgencias |
| Hace pausas al respirar | Acudir a Urgencias |
| Está excesivamente somnoliento o cuesta despertarlo | Acudir a Urgencias |
En una bronquiolitis aguda en el bebé, también hay que prestar atención a la hidratación. Si rechaza repetidamente las tomas, bebe mucho menos de lo habitual o moja pocos pañales, necesita una valoración médica.
Los bebés menores de tres meses, los prematuros y aquellos con determinadas enfermedades cardíacas, pulmonares o problemas inmunitarios presentan un mayor riesgo de evolución grave, por lo que requieren una vigilancia especialmente estrecha.
Cuando el cuadro es leve, buena parte del cuidado consiste en ayudar al bebé a respirar y alimentarse con mayor comodidad mientras supera la infección. La evolución siempre debe vigilarse y seguir las recomendaciones del pediatra.
El tratamiento de la bronquiolitis en el bebé se basa principalmente en medidas de apoyo. Entre las más habituales están los lavados nasales con suero fisiológico para retirar secreciones y ofrecer tomas más pequeñas y frecuentes si el bebé se cansa al comer.
Cualquier tratamiento farmacológico debe estar indicado por su pediatra.
En los casos que requieren hospitalización, el tratamiento de la bronquiolitis en el bebé puede incluir medidas de soporte como oxígeno o hidratación, dependiendo de su estado.
La evolución varía de un niño a otro. Los síntomas suelen mejorar progresivamente, aunque la tos puede mantenerse durante varias semanas después de superar la fase más intensa.
Ante episodios respiratorios persistentes, recurrentes o que requieran seguimiento, la Unidad de Neumología Infantil de La Salud Hospital ofrece una valoración especializada de enfermedades respiratorias en bebés y niños.
Pide cita y consulta con un especialista para valorar la salud respiratoria de tu bebé.